Tengo la manía de trasladar lo grande a lo doméstico. Porque al final todo o casi todo tiene traslación a lo pequeño. Y quizás por eso voy a hacer huelga mañana.
Por lo visto, es una huelga política. Menos mal. Menos mal que la política sale a la calle, en la voz de los ciudadanos, de las organizaciones, de los profesionales. De todos. Menos mal. Porque para mí la política es la participación; son las grandes medidas que afectan a lo pequeño: a los libros del colegio y a los profesores de mis hijas, al resfriado o la artritis, a los horarios y al comedor, al pleito y a la casa, a tener o no tener trabajo. Porque antes o después puedo necesitar de la justicia, y me gustaría no tener que pedirla en función de mi salario del momento. Porque puede que tenga una enfermedad grave y me gustaría poder ser atendida siempre. Porque no quiero ser yo la que tenga que rendir cuentas injustas al banco a cuenta de leyes antiguas que ya no funcionan. Porque quiero que me traten con respeto para despedirme.
Y no creo que sea una irresponsable por ello. Sino todo lo contrario. Mi responsabilidad es sumar. Sumarme a todos los descontentos. A los que creemos que se puede hacer de otra manera. Que falta imaginación, diálogo y acuerdo. Y cada uno se suma como quiere y como puede; porque yo hago la huelga porque quiero, y porque puedo. No llego justa a fin de mes, no me presionan en el trabajo para que no haga huelga. Soy una absoluta privilegiada.
"Es que somos todos los responsables de lo que está pasando". Asumido. Mi parte proporcional. Responsable por no haber alzado la voz antes. Por confiar. Y como no quiero sentirme más responsable de "lo que está pasando", salgo a la calle.
"Con una huelga como esta, el país pierde, sobre todo dinero". Claro. Todos los que no van a trabajar pierden su sueldo de ese día, que no es poco en los tiempos que corren. Como si no fueran pérdida los casi 6 millones de parados (entre ellos muchos periodistas), las 500 familias deshauciadas cada día, como si no fuera pérdida el dinero inyectado a una banca que no acabo de ver humana; sólo numérica (¿dónde estarán las personas que mandan en los bancos? ¿les llevamos a dar una vuelta sin coche a ver si se acercan a la realidad?) . Y si no voy a la huelga, yo me pierdo el respeto un poco.
"Afecta a la imagen de España". Será que no afectan la imagen de los suicidios por deshaucio. Que no afectan los palos en las manifestaciones. Que no afecta a la imagen de España que algunos responsables políticos no estén nunca donde deben estar. La manida marca España se ve afectada también si parecemos un pueblo sordo y ciego y mudo. Si pensamos que las cosas no están bien y no sabemos expresarlo. Y esa Europa mentada que nos va a mirar con malos ojos, no es la Europa en la que yo creo (ilusa) . Con todos mis respetos, yo también soy Europa.
He aprendido a ser europea y así me siento. Y así como me encuentro yo suficientemente continental, me encuentro también con el derecho de protesta
por una Europa que camina hacia donde no me gusta. Porque todavía me creo la democracia y todavía me creo Europa.
"No soluciona nada". ¿Solucionar? Es que yo no salgo a solucionar. Yo salgo a dar mi opinión. Las soluciones ya las hace cada uno en lo pequeño, con sus amigos, con sus vecinos. Echando una mano, que se suele decir. Y esperando que el sentido común impere entre aquellos que toman soluciones a lo grande con san deficit como patrón. No soluciona pero sí sirve. Porque hay muchas maneras de expresar el descontento, y esta es una. Sé que el presidente del Gobierno agradecerá el gesto a los que no han salido de sus casas (sin saber si quiera si sus razones son las que él imagina). Pero será una pena que no escuche a los que salimos. Porque para eso está un presidente. Para atender a todas las voces, a todas las opiniones. Porque puede que el Gobierno, pese a su mayoría absoluta, no lo haga todo bien, que no acierte siempre. Podría pasar.
Yo no voy a la huelga porque me lo diga nadie. Voy por mí y porque mañana es el cumpleaños de mis hijas. Y ellas crecen y yo sumo preocupación, como todos los padres del planeta. Pero ellas se merecen un mundo mejor, un país mejor, un futuro mejor que el de las cartas que están enseñando en el tapete. Se merecen vivir tan bien o mejor que yo. Así que sí, mañana hago huelga.
Un montón de conversaciones sobre si las mujeres tenemos o no "neuronas especiales para planchar y lavar", sobre si podemos o no podemos, si debemos o no debemos, si hacemos o dejamos de hacer, sobre lo que fueron y lo que seremos, sobre lo que los hombres pueden o deben hacer. Este es un blog para vosotras, mis niñas, porque vuestra madre le da muchas vueltas a estas cosas. Muchas vueltas. Y para todos los que alguna vez piensen en estos temas
El Miedo
Me pregunto si este Gobierno no tiene miedo. Miedo a equivocarse. Miedo a no dar respuesta a sus ciudadanos; a no gobernar para todos. Miedo a no acertar. Miedo a destrozar un país con sus decisiones. Ese miedo que genera respeto pero no paraliza, que le vuelve a uno constructivo aunque tenga que tomar opciones difíciles. Ese miedo que hace consultar, preguntar, consensuar y que no es incompatible con la valentía. Ese miedo que te hace mirar alrededor y mirar que en Grecia la tijera no ha funcionado. En Portugal tampoco. Llámenlo miedo, llámenlo prudencia. Este Gobierno no tiene miedo a equivocarse y eso a mí me preocupa. Mucho.
La crisis parece haberles quitado el miedo. El miedo a no ser modernos. Ese freno democrático que les impedía tocar determinados asuntos relacionados con el estado del bienestar y determinados derechos.
Porque me dirán qué tienen que ver con la crisis las decisiones de reforma que propone el señor Wert.
¿Que estudien los niños y las niñas por separado va a mejorar la situación del país?
¿Qué haya menos personal docente va a mejorar la prima de riesgo?
¿Que se limiten las becas va a reducir nuestro déficit? ¿O va a generar un déficit de oportunidades?
¿La reforma del aborto que tienen sobre la mesa va a generar más empleo y solucionar la burbuja inmobiliaria? ¿O limitar los derechos de las mujeres?
¿Convertir el Comité de Bioética en un comité censor mejorará la situación de las cajas?
¿Eliminar la asignación para parados de larga duración suavizará las cifras de desempleo?
¿Eliminar los contenidos de Educación para la Ciudadanía va a darnos mejor imagen ante los mercados?¿Mantener el recurso contra el matrimonio gay nos va a traer más crédito mundial?
¿Cargar contra los manifestantes mejorará la imagen de España en el exterior?
¿Recomendar el silencio y la no protesta, limitar el derecho de manifestación, favorecerá el debate constructivo?
¿Dejar de pagar a los diputados va a suponer tal ahorro como para que compense poner en riesgo el servicio público de la política?
No tienen miedo. Y me gustaría saber cuál es la profesión de los ministros y diputados. Cuántos tienen profesiones liberales o modestas. Cuántos llevan a su familia a la sanidad pública o cuentan con un seguro de sanidad privado. Cuántos llevan a sus hijos a colegios públicos. Y cuántos no contarían con presupuesto para financiar un aborto de un familiar en el extranjero en caso de necesitarlo. Si no te afecta, no tienes miedo. Si no has usado nunca los servicios públicos, resultará algo más difícil defenderlos. Por eso me gustaría saberlo. Porque no saben que el miedo es un amigo incómodo y persistente. Y se puede aprovechar una situación de crisis para hacer cambios grandes e imprevistos; pero, como dicen por ahí, en el Titanic también se hundieron los que iban en primera clase.
Nos están vendiendo Estocolmo. Como el barbero de Gianni Rodari que se dejó vender Estocolmo en un puesto callejero por un charlatán convincente. Y satisfecho (y sin Estocolmo, por supuesto) exhibía su cartel de propiedad en su barbería. Nos han vendido (hasta la saciedad) que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Nos han vendido un banco (Bankia) del que no podemos ni participar, y quieren que exhibamos con orgullo nuestro certificado de propiedad en el salón. Con orgullo, vamos. Porque hay que estar satisfecho por una compra que no nos beneficia. Nos están vendiendo que, en caso de crisis, vale todo. Que la crisis todo lo justifica. Hasta el desmantelamiento del estado de derecho.
Ellos no tienen miedo. Pero quieren que todos lo tengamos. Miedo a lo que nos espera, al futuro y si me apuras a la vida. Un miedo agradecido porque "uff, por lo menos tengo trabajo". Miedo a la policía y a sus actuaciones , miedo a manifestarse o bien el miedo "a las masas enfurecidas" que, al parecer, se apoderan de las calles. La cuestión es meternos ese incómodo amigo en el cuerpo. Pero que no sea de ese miedo prudente. Sino de ese otro que paraliza, que te deja en casa, callado y sin opinar. No vaya uno a significarse. Porque las opiniones, eso dicen, no ayudan a la crisis. Mejor ser de la "mayoría silenciosa". No me apunto. Ya me dice mi madre que siempre hablo de más.
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Me estoy adaptando
Llega el colegio y muchos ( ¿o más bien muchas?) le meten mano al asunto de la adaptación en la escuela en sus columnas o sus blogs. Y, queridas niñas, la que se está adaptando soy yo. Porque que los niños se tenían que adaptar nos lo habían explicado. Que a mí me parece que el maestro es el que más se tiene que mentalizar con la que se le viene encima es un hecho. Pero que toda la casa y los horarios familiares tenían que plegarse a este feliz periodo, era un asunto relativamente inesperado (ingenua que es una). Así que sí, me estoy adaptando.
Pero sobre todo me estoy adaptando a esta triste sensación de que las únicas medidas de conciliación que hay en la actualidad pasan por tener a los niños más horas fuera de casa, en el colegio o donde buenamente se pueda. "Entretenidos". Que se ha pensado en el aula matinal, en el comedor (del que me beneficio, por cierto), en las extraescolares (que en algunos casos no son para que el niño mejore o haga una actividad que realmente le apetezca, sino para tenerlo distraído hasta que sus padres llegan a casa derrotados). Y venga a sumar horas. Como si la escuela pudiera cubrir todas las horas que nos piden las empresas. Y todos entramos, preocupados (con razón) por cómo cuadrar los horarios en vez de preocuparnos por qué van a hacer nuestros niños en el aula.
Es una dinámica inquietante esta de cargar la conciliación sólo al horario escolar. A mí me lo parece. Faltos de imaginación deduzco (un mal frecuente) , a nadie se le ha ocurrido que igual la palabra conciliación podría tener que ver con poder hacer las dos cosas: no sólo tener hijos sino pasar tiempo con ellos; y trabajar, claro, a ser posible en algo que nos guste (ya me estoy pasando). Con que lo mismo se puede incentivar (fiscalmente se me ocurre) a las empresas que faciliten determinadas cosas, como poder participar del periodo de adaptación en el colegio. Porque creo de verdad que un padre o una madre agradecen sin duda que les den flexibilidad o posibilidad para formar parte de estas cosillas. Trabajador contento, trabajador más eficiente. Que hombre, uno tiene niños para verlos crecer un poco. Sin exagerar, pero habrá que pasar un rato con ellos ¿No?
Pero sobre todo me estoy adaptando a esta triste sensación de que las únicas medidas de conciliación que hay en la actualidad pasan por tener a los niños más horas fuera de casa, en el colegio o donde buenamente se pueda. "Entretenidos". Que se ha pensado en el aula matinal, en el comedor (del que me beneficio, por cierto), en las extraescolares (que en algunos casos no son para que el niño mejore o haga una actividad que realmente le apetezca, sino para tenerlo distraído hasta que sus padres llegan a casa derrotados). Y venga a sumar horas. Como si la escuela pudiera cubrir todas las horas que nos piden las empresas. Y todos entramos, preocupados (con razón) por cómo cuadrar los horarios en vez de preocuparnos por qué van a hacer nuestros niños en el aula.
Es una dinámica inquietante esta de cargar la conciliación sólo al horario escolar. A mí me lo parece. Faltos de imaginación deduzco (un mal frecuente) , a nadie se le ha ocurrido que igual la palabra conciliación podría tener que ver con poder hacer las dos cosas: no sólo tener hijos sino pasar tiempo con ellos; y trabajar, claro, a ser posible en algo que nos guste (ya me estoy pasando). Con que lo mismo se puede incentivar (fiscalmente se me ocurre) a las empresas que faciliten determinadas cosas, como poder participar del periodo de adaptación en el colegio. Porque creo de verdad que un padre o una madre agradecen sin duda que les den flexibilidad o posibilidad para formar parte de estas cosillas. Trabajador contento, trabajador más eficiente. Que hombre, uno tiene niños para verlos crecer un poco. Sin exagerar, pero habrá que pasar un rato con ellos ¿No?
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No se meta en mis jardines
Señor
Gallardón
Lo de
mi relación con usted va a empezar a dar para un epistolario con tanta carta.
Pero es que se mete en mis jardines
usted solo. ¿Quién le ha dado vela en este entierro? Entiendo sus
razones. Es tiempo de ganar posiciones en su Partido ahora que el señor presidente está de capa
caída, y ganarse a un electorado que le estaba viendo tibio, porque usted siempre
ha sido el "progre" del PP de toda la vida y eso no gana votantes
ahora mismo. También es verdad que ese nicho de voto reparte velas para los entierros de todos. Pero dígame ¿qué hemos hecho la mitad de la población del
país para que nos escoja como bandera?
Ya sé
que estamos en crisis y para no hablar de la desorbitada prima de riesgo mejor
lanzamos globos sonda/bomba y que se hable de otras cosillas en vez de la caída
en picado del país. Pero verá, es que este tema no es exactamente otra cosilla.
Es que no me vale como cortina de humo. Es que afectará a la capacidad de todas
las mujeres españolas. ¿Por qué no escoge otro chivo expiatorio? Mire que
enseguida empiezan las olimpiadas y el traje oficial da para más de lo que
parece. Pregúntele a Esperanza Aguirre que ella sí que sabe sobre polémicas y cortinas
de humo. Ah, no, que no se gustan.
Igual
necesita que alguien le explique que no por ser ministro de Justicia tiene que
tocar todas las leyes. Que lo suyo es mejorar el funcionamiento de la Justicia
entre otras cosas. Que lo de legislar lo hace el Parlamento y que, en este caso
concreto, lo mismo tendría que salir la propuesta del ministerio de Salud,
Servicios Sociales e Igualdad (es una sugerencia).
Ya le
comenté en otra ocasión que casi mejor que no me defendiera. De verdad yo le
agradezco su interés pero no se moleste. Y no me haga la trampa de "...
como en otros países europeos". Porque países europeos hay muchos y al
final siempre me va a escoger el que más atrás se haya remontado en la historia
de la humanidad, que le veo venir, ladrón. Que muchos como usted tienen esa fea
costumbre de ir hacia atrás en vez de hacia delante por falta de creatividad. Que
si me va a poner de ejemplo a Europa, le respondo con Europa, y con los datos
del Centro de Derechos Reproductivos a los que te remite la página de la ONU (sí, ese organismo). Y resulta que
en el listado de países en los que no se establecen "razones" para el
aborto ("no hay restricciones en cuanto a la razón") están Suiza,
Alemania, Dinamarca... para otras cosas tan importantes referentes.
Ay, señor Gallardón, me solivianta usted. Que se mete en mis jardines. No me haga escribirle más cartas que esto se va a parecer a una relación consolidada. Y, sinceramente, no es mi tipo.
Queridos Reyes Magos: quiero políticos nuevos
Queridos Reyes Magos
Quiero políticos nuevos. Ya sé que os escribo a destiempo, que el dispositivo de camellos y el servicio de correos de Sus Majestades no está todavía activo. Pero es que la situación lo merece. Es un caso de emergencia.
Quiero políticos (y, siempre, políticas) que no insulten al respetable pueblo desde la tribuna, porque resulta que el respetable somos todos. Tan respetables como cualquiera, digo yo, que es lo que me han enseñado a mí: todos merecemos un respeto hasta que no se demuestre lo contrario. Políticos de esos que no suelten un "Que se jodan" tan alegremente cuando en realidad no deberían ni pensarlo.
Quiero políticos que dejen de mirarse el ombligo de partido (grande y gastado), que abandonen sus escaladas internas, si es que se creen de verdad la situación de "emergencia nacional" .
Quiero políticos que tengan partidos donde para afiliarse no haga falta padrino, (avales se llaman), no vaya a ser que nos afiliemos todos en masa y les cambiemos el sistema.
Que no se hagan los sordos, que estén en el mundo, y no en su aparato. Que no digan que conocen los problemas cuando en realidad les llegan por teletipos. Los quiero en la calle, comprando el pan, pidiendo café y tampax (sí, esos que tiene un 21% de IVA). Y los quiero haciendo entrevistas de trabajo aunque sólo sea para probar qué se siente.
Quiero politicos que den ejemplo, con imaginación para resolver los problemas; no quiero plañideras ni lamentadores que echen la culpa a los otros.
Quiero políticos que no usen frases tipo "como Dios manda" como argumento. Porque, puestos a mandar, lo mismo Dios manda repartir más y acumular menos y el argumento se les cae de las manos.
Quiero políticos con sangre, que cuestionen, que pregunten, que maticen, que expliquen, a los que se les oiga (que los veo muy calladitos a todos últimamente (razón, Rubalcaba). Y, por favor, que no se vayan por la puerta de atrás.
Quiero políticos que no vean la protesta como una irresponsabilidad ni como una sublevación, sino como un mensaje para hacerles reflexionar.
Debo de ser de las pocas personas que aún creen que la política es un "arma" cargada de futuro, porque está cargada con ideas y con palabras. Pero, queridos Reyes Magos, no mandéis a los nuevos tiradores sin algún curso de tiro, que la cosa no está para aficionados.
No, no los quiero perfectos. Sería mucho pedir. Más de lo que somos todos. Pero sí los pido, a poder ser, un poquito humildes y un poquito peleones. Que no se den por vencidos, que usen la tozudez para pelear por todos y no para enrocarse en su soberbia.
Quiero políticos que me expliquen, porque tengo muchas preguntas.
¿Quién cree que un desempleado practica el paro como deporte de riesgo? ¿Cómo se puede penalizar a todos por los pocos que no cumplan?
¿Cómo se va a contratar más porque se pueda despedir de forma más fácil?
¿Cómo mejora el empleo la eliminación de incentivos a la contratación y sin embargo no han pensado en bonificar o rebajar el coste de los seguros sociales a las empresas?
¿Cómo se explican subidas lineales como el IVA? ¿Qué arregla?
¿Quién entiende que no se haya pedido contrapartida alguna a los bancos por inyectarles el dinero de todos; el dinero que deberemos durante años y años? ¿Y qué les decimos a los desahuciados?
Quiero políticos sin matones
Que nos hagan creer en el valor del diálogo
Que vayan con la cabeza alta (pero no como Cospedal)
Quiero seguir diciéndoles a mis hijas que votar es importante; y opinar e informarse.
Quiero una clase política que esté donde tiene que estar (en un incendio ) y no donde es más vistoso (en la Eurocopa, en la entrega del Códice Calixtino)
Quiero políticos con sentido de estado y con sentido común
Quiero políticos que se preocupen por el bien común (¿De verdad es tan difícil? ¿Lo hacemos todos?)
Parece que me ha hecho la boca un monje (como dicen por aquí) porque no paro de pedir. Seguro que el Gobierno me dice que estoy escribiendo una carta a los Reyes por encima de mis posibilidades.
Pero, Queridos Reyes Magos, siempre confío en que el calificativo de "Magos" funcione. Y esta vez lo váis a tener que demostrar. Porque la petición me corre prisa. Renuncio al resto de regalos que tuviérais en mente para mí (los de este año y los de los venideros). Y no me importa que los nuevos políticos no vengan envueltos. Que si cumplen la mitad de los requisitos, me los llevo puestos a todos.
Un abrazo. Grande, que os va a hacer falta con tanto trabajo.
PD: Dejo Zanahorias y agua para los camellos.
PD: Otra vez estamos hablando de Igualdad.
Quiero políticos nuevos. Ya sé que os escribo a destiempo, que el dispositivo de camellos y el servicio de correos de Sus Majestades no está todavía activo. Pero es que la situación lo merece. Es un caso de emergencia.
Quiero políticos (y, siempre, políticas) que no insulten al respetable pueblo desde la tribuna, porque resulta que el respetable somos todos. Tan respetables como cualquiera, digo yo, que es lo que me han enseñado a mí: todos merecemos un respeto hasta que no se demuestre lo contrario. Políticos de esos que no suelten un "Que se jodan" tan alegremente cuando en realidad no deberían ni pensarlo.
Quiero políticos que dejen de mirarse el ombligo de partido (grande y gastado), que abandonen sus escaladas internas, si es que se creen de verdad la situación de "emergencia nacional" .
Quiero políticos que tengan partidos donde para afiliarse no haga falta padrino, (avales se llaman), no vaya a ser que nos afiliemos todos en masa y les cambiemos el sistema.
Que no se hagan los sordos, que estén en el mundo, y no en su aparato. Que no digan que conocen los problemas cuando en realidad les llegan por teletipos. Los quiero en la calle, comprando el pan, pidiendo café y tampax (sí, esos que tiene un 21% de IVA). Y los quiero haciendo entrevistas de trabajo aunque sólo sea para probar qué se siente.
Quiero politicos que den ejemplo, con imaginación para resolver los problemas; no quiero plañideras ni lamentadores que echen la culpa a los otros.
Quiero políticos que no usen frases tipo "como Dios manda" como argumento. Porque, puestos a mandar, lo mismo Dios manda repartir más y acumular menos y el argumento se les cae de las manos.
Quiero políticos con sangre, que cuestionen, que pregunten, que maticen, que expliquen, a los que se les oiga (que los veo muy calladitos a todos últimamente (razón, Rubalcaba). Y, por favor, que no se vayan por la puerta de atrás.
Quiero políticos que no vean la protesta como una irresponsabilidad ni como una sublevación, sino como un mensaje para hacerles reflexionar.
Debo de ser de las pocas personas que aún creen que la política es un "arma" cargada de futuro, porque está cargada con ideas y con palabras. Pero, queridos Reyes Magos, no mandéis a los nuevos tiradores sin algún curso de tiro, que la cosa no está para aficionados.
No, no los quiero perfectos. Sería mucho pedir. Más de lo que somos todos. Pero sí los pido, a poder ser, un poquito humildes y un poquito peleones. Que no se den por vencidos, que usen la tozudez para pelear por todos y no para enrocarse en su soberbia.
Quiero políticos que me expliquen, porque tengo muchas preguntas.
¿Quién cree que un desempleado practica el paro como deporte de riesgo? ¿Cómo se puede penalizar a todos por los pocos que no cumplan?
¿Cómo se va a contratar más porque se pueda despedir de forma más fácil?
¿Cómo mejora el empleo la eliminación de incentivos a la contratación y sin embargo no han pensado en bonificar o rebajar el coste de los seguros sociales a las empresas?
¿Cómo se explican subidas lineales como el IVA? ¿Qué arregla?
¿Quién entiende que no se haya pedido contrapartida alguna a los bancos por inyectarles el dinero de todos; el dinero que deberemos durante años y años? ¿Y qué les decimos a los desahuciados?
Quiero políticos sin matones
Que nos hagan creer en el valor del diálogo
Que vayan con la cabeza alta (pero no como Cospedal)
Quiero seguir diciéndoles a mis hijas que votar es importante; y opinar e informarse.
Quiero una clase política que esté donde tiene que estar (en un incendio ) y no donde es más vistoso (en la Eurocopa, en la entrega del Códice Calixtino)
Quiero políticos con sentido de estado y con sentido común
Quiero políticos que se preocupen por el bien común (¿De verdad es tan difícil? ¿Lo hacemos todos?)
Parece que me ha hecho la boca un monje (como dicen por aquí) porque no paro de pedir. Seguro que el Gobierno me dice que estoy escribiendo una carta a los Reyes por encima de mis posibilidades.
Pero, Queridos Reyes Magos, siempre confío en que el calificativo de "Magos" funcione. Y esta vez lo váis a tener que demostrar. Porque la petición me corre prisa. Renuncio al resto de regalos que tuviérais en mente para mí (los de este año y los de los venideros). Y no me importa que los nuevos políticos no vengan envueltos. Que si cumplen la mitad de los requisitos, me los llevo puestos a todos.
Un abrazo. Grande, que os va a hacer falta con tanto trabajo.
PD: Dejo Zanahorias y agua para los camellos.
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