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Queridos Reyes Magos: quiero políticos nuevos

Queridos Reyes Magos
Quiero políticos nuevos. Ya sé que os escribo a destiempo, que el dispositivo de camellos y el servicio de correos de Sus Majestades no está todavía activo. Pero es que la situación lo merece. Es un caso de emergencia.
Quiero políticos (y, siempre, políticas) que no insulten al respetable pueblo desde la tribuna, porque resulta que el respetable somos todos. Tan respetables como cualquiera, digo yo, que es lo que me han enseñado a mí: todos merecemos un respeto hasta que no se demuestre lo contrario. Políticos de esos que no suelten un "Que se jodan" tan alegremente cuando en realidad no deberían ni pensarlo.
Quiero políticos que dejen de mirarse el ombligo de partido (grande y gastado), que abandonen sus escaladas internas, si es que se creen de verdad la situación de "emergencia nacional" .
Quiero políticos que tengan partidos donde para afiliarse no haga falta padrino, (avales se llaman), no vaya a ser que nos afiliemos todos en masa y les cambiemos el sistema.
Que no se hagan los sordos, que estén en el mundo, y no en su aparato. Que no digan que conocen los problemas cuando en realidad les llegan por teletipos. Los quiero en la calle, comprando el pan, pidiendo café y tampax (sí, esos que tiene un 21% de IVA). Y los quiero haciendo entrevistas de trabajo aunque sólo sea para probar qué se siente. 

Quiero politicos que den ejemplo, con imaginación para resolver los problemas; no quiero plañideras ni lamentadores que echen la culpa a los otros.
Quiero políticos que no usen frases tipo "como Dios manda" como argumento. Porque, puestos a mandar, lo mismo Dios manda repartir más y acumular menos y el argumento se les cae de las manos.
Quiero políticos con sangre, que cuestionen, que pregunten, que maticen, que expliquen, a los que se les oiga (que los veo muy calladitos a todos últimamente (razón, Rubalcaba). Y, por favor, que no se vayan por la puerta de atrás.
Quiero políticos que no vean la protesta como una irresponsabilidad ni como una sublevación, sino como un mensaje para hacerles reflexionar.

Debo de ser de las pocas personas que aún creen que la política es un "arma" cargada de futuro, porque está cargada con ideas y con palabras. Pero, queridos Reyes Magos, no mandéis a los nuevos tiradores sin algún curso de tiro, que la cosa no está para aficionados.

No, no los quiero perfectos. Sería mucho pedir. Más de lo que somos todos. Pero sí los pido, a poder ser, un poquito humildes y un poquito peleones. Que no se den por vencidos, que usen la tozudez para pelear por todos y no para enrocarse en su soberbia.

Quiero políticos que me expliquen, porque tengo muchas preguntas.
¿Quién cree que un desempleado practica el paro como deporte de riesgo? ¿Cómo se puede penalizar a todos por los pocos que no cumplan?
¿Cómo se va a contratar más porque se pueda despedir de forma más fácil?
¿Cómo mejora el empleo la eliminación de incentivos a la contratación y sin embargo no han pensado en bonificar o rebajar el coste de los seguros sociales a las empresas?
¿Cómo se explican subidas lineales como el IVA? ¿Qué arregla?
¿Quién entiende que no se haya pedido contrapartida alguna a los bancos por inyectarles el dinero de todos; el dinero que deberemos durante años y años? ¿Y qué les decimos a los desahuciados?

Quiero políticos sin matones
Que nos hagan creer en el valor del diálogo
Que vayan con la cabeza alta (pero no como Cospedal)
Quiero seguir diciéndoles a mis hijas que votar es importante; y opinar e informarse.
Quiero una clase política que esté donde tiene que estar (en un incendio ) y no donde es más vistoso (en la Eurocopa, en la entrega del Códice Calixtino)
Quiero políticos con sentido de estado y con sentido común
Quiero políticos que se preocupen por el bien común (¿De verdad es tan difícil? ¿Lo hacemos todos?)

Parece que me ha hecho la boca un monje (como dicen por aquí) porque no paro de pedir. Seguro que el Gobierno me dice que estoy escribiendo una carta a los Reyes por encima de mis posibilidades.

Pero, Queridos Reyes Magos, siempre confío en que el calificativo de "Magos" funcione. Y esta vez lo váis a tener que demostrar. Porque la petición me corre prisa. Renuncio al resto de regalos que tuviérais en mente para mí (los de este año y los de los venideros). Y no me importa que los nuevos políticos no vengan envueltos. Que si cumplen la mitad de los requisitos, me los llevo puestos a todos.

Un abrazo. Grande, que os va a hacer falta con tanto trabajo.

PD: Dejo Zanahorias y agua para los camellos.
PD: Otra vez estamos hablando de Igualdad.

Quiero pagar impuestos (pero no dos veces)


Yo quiero pagar impuestos. Dicho esto, que ya sé que para algunos no va a sonar muy popular, matizo.

A mí me recuerda a las familias numerosas, como la mía. En casa hay una máxima no escrita por la que sabemos que se le da más a quien más lo necesita (y no hablo sólo de dinero). En cada momento. Y así veo yo el asunto: un reparto en función de quien más lo necesite.Y puede que el que más necesite sea el que sea más torpe o el menos trabajador o sólo el que haya tenido menos suerte ¿Pero quién decide dejarlo caer?

Con dos diferencias. Una, que en una familia no se deja caer a ninguno. Mientras que en el Estado tampoco, pero se articulan mecanismos para pillar a los caraduras. Y otra diferencia importante. Que en una familia, más o menos, todos parten de una misma situación (más o menos) y en la sociedad los hay que nacen perdiendo.

"¿Y por qué tengo que pagar por otros?", escucho.

Yo sé por qué pago yo. Pago para que mis hijas tengan las mismas oportunidades de tener una educación de calidad me vaya bien a mí o no. Para que puedan contar con una atención sanitaria digna y puntera sea yo o no una buena abeja productora. Para que todos podamos viajar por carreteras seguras, y contar con una justicia en la que la balanza no la desequilibre un cheque. Para que cualquier persona tenga derecho a querer mejorar su situación parta de donde parta, a ser defendidos por una sociedad justa y una policía coherente y no desproporcionada.Y trabajo cada día para no caer ( y por otros muchos motivos que no vienen al caso). Pero sí sé que si caigo espero no hundirme y que el Estado esté allí para recoger mis mínimos ( y no sólo los de los bancos) y salvaguardar las oportunidades de mis hijas y las mías, porque yo también tengo derecho a fracasar y volver a intentarlo. Y todos los demás también.

"Es que no somos iguales". Claro que no. Pero todos deberíamos tener las mismas oportunidades y el mismo derecho a equivocarnos. ¿O sólo pueden emprender aventuras y arriesgar los que tengan colchón?

Así que sí, soy de las que quiero pagar impuestos. Pero exijo que sean impuestos justos y no quiero pagar dos veces. Pagaré en función de mi renta. Y si tengo que pagar más significará que me va bien. Porque no es verdad que estamos en la cultura del gratis total. Se paga con las horas del trabajo de todos que no son gratuitas en ningún sentido.

Por eso no entendí ni entiendo medidas como la del cheque bebé para todos y no proporcional.
Por eso no entiendo que se esté hablando sobre el copago sanitario (o repago, o bipago) si por un lado se recorta y por otro se nos pide pagar dos veces (porque sí, más o menos y aunque mejorable, los impuestos son proporcionales).
No entiendo que en Cataluña sea un cheque el que decida quién se opera antes, y no la prioridad médica.
Por eso no acabo de entender la subida del IRPF que creo que carga especialmente a los de en medio.
Por eso no entiendo que en Madrid se hable de libertad de elección en la escuela cuando el asunto suena a debate elitista. Porque el problema no es que los padres escojan colegio sino que los colegios sean los que escojan alumnos y la igualdad de oportunidades básica se pervierta. No vaya a ser que se les junten muchos cortitos y la liemos con el nivel.
Por eso no entiendo que se hable de "milongas" cuando se habla de dependencia y de miles de personas que cuidan y  necesitan cuidados. Y no todas pueden pagarlos.
Para eso están mis impuestos.

Quiero pagar impuestos porque quiero un sistema que me deje hacer, pero no hundirme. No quiero tener que sumar a una enfermedad el estrés de la quiebra familiar como en EEUU.
No quiero hacerme la pregunta con una enfermedad crónica ¿le cuesto demasiado al estado? Mejor me dejo morir y contribuyo a la austeridad nacional.

Igual lo que hay que hacer es concienciar sobre lo que valen las cosas. Pero esa es otra historia. Y por eso no se cobra. Así que sí, quiero pagar impuestos pero quiero que se gasten bien.

 Por cierto, sí, esto también es hablar de igualdad.