8 de marzo: Elogio al amo de casa


Queridas niñas. Ya es ocho de marzo: día internacional de la mujer.  Vuestro día. Y a mí, sin ánimo de llevar la contraria, me sale hacer una reivindicación del amo de casa. Sé que existen. Conozco a más de uno, a más de dos e incluso a más de tres. Y no parece que reivindiquen su derecho a quedarse en casa y trabajar en sus labores a bombo y platillo. Me pregunto dónde se meten que no se manifiestan por las calles con carteles que digan “yo también friego, lavo, plancho, pongo la lavadora y todavía sigo siendo un hombre”.  Me pregunto cómo no reivindican su igualdad en las tareas domésticas. El derecho a ordenar los armarios, a hacer la comida todos los días, a “llevar la familia”.

Me lo pregunto porque me parece que no lo hacen por gusto. Ni nosotras. Si no por una cuestión de  deber. Y nosotras.  Me pregunto por qué este empeño de las mujeres por tener trabajo fuera de casa. Porque las mujeres sí han salido a la calle a pedirlo, a reivindicarlo. Y qué obsesión.  Será esa frivolidad que supone la independencia, las opciones. 

“Todas las mujeres trabajan”, leía ayer. “Dentro y fuera de casa”. Así que hoy elogio a los amos de casa. Porque me gustaría escuchar que todos los hombres trabajan, dentro y fuera de casa. Porque creo que sería un pasito a tener en cuenta en este asunto de las igualdades. 

¿Será porque da más lata trabajar dentro que fuera? ¿Será que da menos satisfacciones, que es menos agradecido? ¿Será que no paga la comida ni el piso? Sería todo un debate este. Uno de vuestros tíos dice que estaría encantado de quedarse en casa pero yo creo que lo dice con la boca pequeña. Lo que queremos todos es ser millonarios de familia y que nos lo hagan todo. Y, a ser posible, vivir de las rentas. Solución: jugar al cuponazo.

De momento, los excluidos de la clase pudiente, a seguir con nuestras labores.

No hacemos bonito


Ya me parecía a mí que mi despreocupación por el aspecto no me iba a traer nada bueno. No hago suficiente bonito en la butaca. Seguro que a  Josef Akermann, el presidente del Deutsche bank, no le valgo. A él, como ha manifestado, le encantaría que hubiera más mujeres en el banco y en puestos de dirección porque "lo haría más bonito" y darían "más colorido" a la sala. También podría poner un cuadro expresionista y se ahorraría un sueldo; o una lámina y así el ahorro sería total.

Lo mejor es que dice que son “frases sacadas de contexto” y que es un bromista, porque él es "un gentleman a la antigua usanza" (qué atributos dará al apelativo...). Como Berlusconi, no me diga más. Me resulta familiar la filosofía del florero al formar gobierno. Y ademá Berlusconi también es todo un humorista declarado ("mejor que me gusten las mujeres guapas que los gays"). Un no parar de reír. Me matan con su gracejo.

Y mirado con detenimiento, no está mal pensado. Vamos, que yo pondría en más de un consejo de administración al muchacho aquel del anuncio de coca cola light, porque para bonitos, él.  Y no pasa nada, señor Akermann, porque en concreto en Andalucía, las menos bonitas nos quedamos en casa mejor. O eso quieren el 13% de los encuestados y encuestadas en el último trabajo del IESA sobre conciliación familiar. Y otro 9% que, si no hay más remedio, nos reduzcamos la jornada. No son muchos, pero suficientes. Y lo más maligno: que en dicha encuesta no han contemplado siquiera la posibilidad de que ella sea la que trabaje fuera de casa y él el que tenga la jornada reducida o se quede en el hogar (niñas, no contestéis encuestas donde no estén todas las respuestas posibles; es perverso).

Y las que no, siempre pueden optar a ser hermano/a mayor de una cofradía en Sevilla, que ya se puede por decreto arzobispal. Aunque no deje de ser curioso que en la Iglesia hablen de igualdad pero no predique con el ejemplo, porque sacerdote, oíd niñas, no podéis ser. No es que tenga yo mayor interés, pero ya sabéis esa manía de “poder hacer” que me entra de vez en cuando. Que no sea porque no puedo si no porque no quiero. Y además, hacemos más bonito con mantilla que de romano de la Macarena (o eso dicen algunos en los perfiles cofrades de FB). Dónde va a parar.

Mira que estoy pensando en más de un cargo y más de dos que deberían revisar el vestuario si el criterio que va a primar es el “bonitismo”, Claro que, en el caso de los hombres no es así. Ellos brillan por su inteligencia y saber hacer. Qué cosa más tonta.

Siempre me ha gustado pensar que la mayoría de los hombres prefieren, puestos a elegir, estar con una mujer de más contenido que continente. Pero lo mismo es un pensamiento demasiado femenino. Y lo que de verdad quieren es algo bonito que dé color a su salón. Para eso, vale un jarrón.

Lo que vosotras queráis.

I`m free to be/say whatever I
Whatever  I like 
If It wrong or right its all right...

Una canción para vosotras, para todos y también para mí. Para recordármelo; que a veces lo olvido. Que no es tan fácil pero hay que intentarlo.

Soy libre para ser lo que yo quiera. Hoy, vuestra mamá. Con todas las consecuencias.

Queda mucho que lavar

Me corre la sangre deprisa. Niñas, iros acostumbrando. Con algunos temas, me corre más de la cuenta. Voy a colocar aquí comentarios reales hechos en la red a raíz de la denegación de los seis meses de baja maternal por el Parlamento Europeo. Para mí, no tienen desperdicio. 

"Al pan pan (comenta un caballero)... las mujeres de hoy quereis la maternidad ( algunas sin varón incluso) pero no queréis el compromiso de educar, ... preferís trabajar y ser iguales a los hombres y dejais a los hijos en manos de niñeras como la guardería, la tele, la empleada de hogar, la play, la vecina o la abuelita ... sería mas responsable dejar el trabajo 6 años y educarlos en ese periodo tan fundamental y disfrutarlos ... o no tenerlos. ... y al vino vino".

"Sin varón incluso". Como si fuera algo malo tener hijos o incluso adoptarlos sin un hombre a tu lado. "No queréis el compromiso de educar". Claro, que el padre no educa a los pequeños, que las que tienen la responsabilidad y el peso de los hijos somos las mujeres. "Preferís trabajar" . Desde luego, qué capricho. "Ser iguales a los hombres". Si para ser iguales hay que pensar así, mejor ni nos acerquemos. "Dejáis a los hijos en manos de ...". Es verdad, somos las madres las que llevamos a los niños a la guardería, las que contratamos a la niñera, o las que embarcamos a la abuelita para satisfacer nuestros caprichos de salir de casa. "Sería más responsable dejar el trabajo 6 años". ¿Estaría un hombre dispuesto a dejar su trabajo durante seis años para cuidar a sus hijos? "Difrutarlos" Aquí no sé como el género masculino con ganas de disfrutar de sus niños no se echa al cuello de este tipo de opinadores. " O mejor no tenerlos". ¿Se plantea esa posibilidad un hombre?  

Ante las contestaciones de algunas mujeres cuando menos contrariadas... "bueno hay excepciones, claro, pero la regla general es así ... y en cuanto a los padres, estoy hablando de los primeros 6 años, en los que es fundamental la madre ; el padre debe ayudar y apoyar, por supuesto, pero el papel principal es la madre ; sin mamá no es lo mismo ; hay otras etapas que el papá debe tener más presencia, pero en los primeros 6 años la mamá influye más y mejor... así lo creo". 

"La regla general es así". Atención, todas las madres trabajadoras somos unas egoístas (salvo excepciones)."Estoy hablando de los primero 6 años donde la madre es fundamental". Que uno dijera esto en otra época en la que el reparto de tareas era otro... pero hoy, no deja de sorprenderme.Sinceramente, puede que los primeros meses , hasta el primer año, la mamá sea la mamá. Ese vínculo extraño y animal que vuestro padre llama "el efecto mamá". Pero ya tenéis un año y, con sinceridad, creo que necesitáis tanto a vuestra madre como a vuestro padre. Y demandáis a los dos. Y que la dependencia es hacia el que pasa más tiempo en casa con vosotras, que no siempre es o tiene que ser la madre. "Hay otras etapas en las que el papá debe tener más presencia". Cuándo. ¿Cuando empiece la educación seria? ¿Cuándo ya tenga edad para ir al fútbol?

Y aquí llega el remate.

"No he dicho dejar la educación solo a las madres, los padres deben estar apoyando y ayudando ; a mi me parece que es frivolo querer trabajar y dejar los hijos en manos de niñeras". 

"No he dicho dejar la educación solo a las madres". No vayamos a educarlos del todo. "Los padres deben estar apoyando y ayudando". ¿Esto es reivindicar un papel secundario o escaquearse de la responsabilidad? Claro, que lo mismo la responsabilidad del padre es "llevar el pan a casa", irse a cazar y defender el poblado. ¿Dónde están los padres que se implican (como vuestro padre), que quieren participar y no sólo ayudar? ¿Los que quieren ser protagonistas de la infancia de sus hijos?¿Los que quieren darles de comer, bañarlos, vestirlos? Y no sólo quieren sino que creen que deben. ¿Son menos padres? ¿Y si se piden una reducción de jornada? ¿Son menos madres las que trabajan?

Lo importante no es el autor. Si no que haya todavía personas que piensen de esta manera. Lo grave para mí no son las opiniones, que me parecen graves. Lo grave es que creo que cada uno debe vivir y organizar la vida con sus hijos como crea conveniente. Yo estoy aprendiendo con vuestro padre. Pero sé con seguridad que no quiero que sea siguiendo las premisas de comentarios como estos. Creo con sinceridad que mi trabajo y mi independencia puede serviros, puede aportar otras cosas. Y sé que también quiero pasar tiempo con vosotras. Y además, creo que,  a veces, es posible. Y a veces no, y hay familias en las que tienen que trabajar los dos por obligación (la mayoría) para poder mantener su vida y ofrecer lo mejor a sus hijos. Esas familias donde no creo que estén deseando desembarazarse de sus hijos, o dejarlos a cargo de otros por gusto.  No digo que las madres que se quedan en casa hagan peor. Ni mucho menos. Mis hermanas se han quedado en casa con sus hijos por opción y no creo que están de acuerdo con los comentarios que he compartido aquí. Pero cada uno elige. Y desde luego yo no voy a obligar a nadie a que haga las cosas como yo. Espero, y confío en que nadie haga lo contrario conmigo. Y pienso que, habiendo todavía afirmaciones como estas, queda mucho más por lavar de lo que parece.

A las primeras ...

Hoy se cumplen 75 años de la primera vez que se aprobó definitivamente el voto femenino en España. Vosotras lo habéis celebrado con muchas risas y con un sueño demoledor. Yo lo voy a celebrar alegrándome, claro. Y también de otra manera: haciendo un pequeño homenaje a las primeras, porque siempre hay una primera que rompe, que piensa, que cuestiona lo que se ha hecho siempre, que se atreve a pensar con más imaginación su vida. Y a mí me encantaría que las recordarais, con o sin nombre.
Porque las hay con nombre y apellidos como Dilma Rouseff, la primera mujer elegida presidenta en Brasil. Quien sabe si os acordaréis de ella cuando seáis más grandes. Ahora, cuando vosotras acabáis de cumplir un año, sólo hay diez mujeres presidiendo un país. Y sigue siendo noticia.
Pero hay miles de mujeres anónimas que dieron un paso en su círculo, en su trabajo, en su familia, en su historia. Son esas sin nombre.
La primera que creyó que tenía derecho a votar porque merecía los mismos derechos que cualquier otra persona.
La primera que creyó que era algo más que un elemento decorativo
La primera que se puso unos pantalones
La primera que viajó sola
La primera que se plantó y dijo “hoy no pienso cocinar”
La primera que se atrevió a decir, no quiero tener más hijos o la primera que no se casó cuando la vida de una mujer no se concebía sin un hombre que la protegiese.
La primera que quiso mantener la dignidad por encima de las vejaciones
La primera que creyó que debía recibir algo más que condescendencia
La primera que quiso estudiar y lo consiguió
En todas las familias hay una primera. Sería interesante recopilar esas historias familiares y regalárselas a la memoria. A vuestra memoria.
Yo, de momento, os regalo este pequeño homenaje a las primeras. Ya las segundas, terceras (como Ana María Matute con su premio Cervantes), cuartas o quintas (como Soledad Puértolas, la quinta académica de la lengua) … porque cuántas hacen falta para superar la barrera de lo extraordinario.
Y también, sin duda, a los primeros que apoyaron sus decisiones o al menos dudaron de la tradición como regla indiscutible.
Sólo espero que no dejéis que su esfuerzo no haya valido. Que las tengáis en la memoria.
De momento, sois las primeras en casa. De eso no tengo duda.